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Oftalmólogo Coruña

Ojo Seco

¿Qué es el ojo seco?

La superficie ocular ha de estar correctamente humectada para proporcionar una calidad de visión óptima y confort visual. Ello depende de que se produzca lágrima en cantidad suficiente, cuya composición sea la adecuada y de que se distribuya de forma uniforme por toda la superficie ocular.

Si la lágrima no es suficiente en su cantidad, o su composición y /o distribución no son adecuadas, entonces se produce el denominado ojo seco con alteraciones en el ojo que van desde la formación de pequeños defectos puntiformes en la primera capa de la córnea y conjuntiva denominados queratitis, hasta defectos mayores o úlceras corneales que pueden acompañarse de adelgazamiento corneal, con cicatrices permanentes, o incluso perforación ocular en los casos más graves. Además el ojo seco se acompaña en mayor o menor medida de cierto grado de inflamación.

¿Cuál es su causa?

Se trata de una enfermedad multifactorial cuya consecuencia es la inestabilidad de la película lagrimal. Puede producirse por disminución de la producción de lágrima o por incremento de su evaporación. La producción de lágrima disminuye con la edad y en las mujeres especialmente a partir de la menopausia en relación con cambios hormonales, por ello es más frecuente en mujeres.

La disminución inconsciente de la frecuencia del parpadeo en relación con actividades en las que ponemos toda nuestra atención también puede dar lugar a síntomas de ojo seco: pantallas de ordenador, conducción por períodos prolongados, etc. La ingesta de ciertos fármacos también puede disminuir la producción de lágrimas: betabloqueantes, antidepresivos, antihistamínicos, diuréticos. Existen también ciertas enfermedades reumatológicas que se asocian con un ojo seco grave, como la artritis reumatoide, denominado síndrome de Sjögren.

La alteración en el funcionamiento de unas glándulas presentes en los párpados, las glándulas de meibomio, ocasiona cambios en la composición de la lágrima y es una causa muy frecuente de ojo seco también, asociado en ocasiones a la rosácea (enfermedad dermatológica). El déficit de vitamina A, así como la ingesta de fármacos como algunos empleados en el tratamiento del acné ocasionan cambios en la composición de la lágrima.

El porte de lentes de contacto también puede asociarse con ojo seco, así como los cambios cicatriciales en la conjuntiva. Varios factores pueden darse en el mismo paciente.
Las condiciones ambientales que favorecen la evaporación de la lágrima pueden acentuar o poner de manifiesto el síndrome de ojo seco: calefacción, aire acondicionado, chorros de aire…

¿Cómo se manifiesta?

La disrupción de la película lagrimal ocasiona visión borrosa y fluctuante y molestias oculares. Dependiendo de la gravedad del ojo seco tales síntomas pueden ser más o menos intensos. Las molestias varían desde sensación de arenillas o escozor en ciertas condiciones, hasta dolor en relación con úlceras oculares y perforación ocular en casos graves. La inflamación condiciona la aparición de enrojecimiento ocular en grado variable. Es frecuente también que estos ojos presenten una secreción de aspecto mucinoso denso blanquecina.

Prevención

El ojo seco condicionado por disminución de la producción de lágrima en relación con la edad, la menopausia o procesos reumatológicos no puede prevenirse. Puede prevenirse en la medida que la circunstancias del paciente permitan evitarlos, el ojo seco relacionado con la ingesta de ciertos fármacos. La modificación en la medida de lo posible, de las condiciones ambientales que empeoran el ojo seco por favorecer la evaporación de la lágrima puede prevenir la aparición de los síntomas en pacientes con ojo seco leve (evitar calefacción o aire acondicionado intenso, o corrientes de aire dirigidas a la cara).

Tratamiento

El tratamiento del ojo seco comienza por evitar los posibles fármacos inductores del mismo, modificar las condiciones ambientales e instaurar un tratamiento substitutivo de la lágrima. Es importante entender que el ojo seco relacionado con la edad, la menopausia, cambios cicatriciales en la conjuntiva, etc no tiene un tratamiento de la causa que lo provoca y por ello, la mejoría sintomática depende de cumplir adecuadamente el tratamiento prescrito por el oftalmólogo.

La substitución de la lágrima por lágrimas artificiales y la aplicación de algún gel durante las horas de sueño, junto con higiene palpebral (si existe alteración en el borde palpebral) es en general, suficiente para tratar el ojo seco leve. Existen múltiples lágrimas en el mercado y es el especialista el que debe orientarle a la hora de decidir la más adecuada para cada caso.

Si ello no resulta suficiente, se puede realizar oclusión de los puntos lagrimales para retener durante el mayor tiempo posible la lágrima. En casos especiales y siempre bajo supervisión del especialista, puede ser necesario complementar estos tratamientos con corticoides tópicos, u otro tipo de antiinflamatorios como la ciclosporina tópica o tratamiento con cierto tipo de antibióticos (tetraciclinas) que disminuyen la inflamación conjuntival y palpebral.
En casos más graves se añade tratamiento con suero autólogo o plasma rico en plaquetas. En estos casos se prepara un producto a partir de la sangre del propio paciente que contiene factores de crecimiento y antiinflamatorios así como, vitaminas que no están presentes en las lágrimas artificiales.

Dado que el ojo seco puede tener consecuencias oculares graves, el tratamiento ha de estar supervisado por un oftalmólogo, siendo recomendables revisiones periódicas para decidir, a lo largo del curso de la enfermedad si conviene añadir nuevos pasos en el tratamiento.

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