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Miopía magna

Miopiamagna_mmagna¿Qué es?

La miopía magna se caracteriza por un alargamiento excesivo de la parte posterior del globo ocular, asociada a un adelgazamiento de la esclera y de la coroides, distensión de la retina y a una desviación de la inserción del nervio óptico.

La miopía magna es la primera causa de neovascularización coroidea en pacientes de menos de 50 años. Es la 5ª causa de baja visión y la 7ª de cegura legal en EEUU, siendo en España la primera causa de afiliación a la ONCE.

¿Cuál es su causa?

Las causas de la miopía magna no son del todo conocidas y no pueden separarse totalmente de las de la miopía simple. Se dispone de múltiples datos que sugieren que se trata de un proceso con una base genética/hereditaria que además se ve afectado por el entorno. La miopía magna puede asociarse a otras enfermedades sistémicas: síndrome de Marfán, Stickler, Noonan, Down y Ehler Danlos.

¿Cómo se manifiesta?

La miopía magna se acompaña generalmente de un defecto de refracción miópico superior a -6D pero se diferencia de la miopía simple, no sólo en un mayor defecto de refracción, sino en las otras complicaciones oculares que lleva asociadas tales como: mayor incidencia de glaucoma crónico simple, hemorragias maculares, mancha de Fuchs, membranas neovasculares, atrofia retino-coroidea, desgarros retinianos y desprendimientos de retina, la mayoría de las mismas asociadas a la excesiva distensión de la retina y coroides en relación con el alargamiento de la parte posterior del ojo. La neovascularización coroidea asociada a la miopía ocurre como consecuencia de la aparición de roturas en la denominada membrana de Bruch de la coroides lo cual permite el crecimiento de vasos anormales en la mácula, parte de la retina que nos sirve para ver los objetos en los que nos fijamos. Ello ocasiona profunda pérdida de agudeza visual en la visión central.

Prevención

La miopía magna no se puede prevenir pero requiere seguimiento estricto por parte del oftalmólogo ya que la detección precoz de las complicaciones permite instaurar un tratamiento a tiempo que puede contribuir a frenar la pérdida de visión en muchos casos. Los pacientes han de acudir además a revisión en cualquier momento si notan distorsión de los objetos o falta de visión en la parte central del campo visual (que puede ser signos de inicio de membrana neovascular) o cuerpos flotantes (signo de alerta de posible desgarro retiniano).

Tratamiento

El tratamiento del defecto de refracción asociado a la miopía magna puede ser abordado mediante gafas, lentes de contacto o cirugía refractiva. Las gafas en general no proporcionan una buena calidad de visión ya que la elevada graduación de las lentes disminuye mucho el tamaño de la imagen. Con las lentillas, por estar situadas sobre la córnea, esta minimización del tamaño de la imagen es menor y la calidad visual mucho mejor que con las gafas. No obstante, el abuso de lentillas por parte del paciente que tiende a usarlas mucho porque ve mejor que con gafas conduce con frecuencia a intolerancia y/o complicaciones corneales. Las opciones de cirugía refractiva varían según el defecto de refracción y la edad.

Es importante que el caso sea abordado por un especialista experto y en la valoración previa ha de darse prioridad a las complicaciones asociadas a la alta miopía sobre la corrección del defecto de refracción que sólo hay que abordar una vez consideradas la presencia/ausencia y gravedad de las anteriores.

La patología macular, provocada en la mayor parte de las ocasiones por membranas neovasculares se trata con inyecciones intravítreas de fármacos inhibidores del factor de crecimiento vascular .

Los desgarros que predisponen al desprendimiento de retina se tratan con fotocoagulación con láser argón. La detección de los mismos se realiza en exploraciones periódicas del fondo de ojo, muy importantes en todo miope alto o bien cuando por la presencia de ciertos síntomas de alerta, tales como la aparición de “cuerpos flotantes” o fotopsias, el paciente acude a consulta. Si a pesar de todo ocurre un desprendimiento de retina, el caso requiere intervención quirúrgica que ha de ser realizada por un especialista en retina quirúrgica.

La detección precoz y seguimiento del glaucoma crónico simple requiere de revisiones oftalmológicas periódicas, ya que el glaucoma en sus etapas iniciales no provoca síntomas. En las revisiones se realiza toma de presión intraocular, junto con campo visual y medida de la capa de fibras de la retina lo cual permite detectarlo y tratarlo a tiempo (ver glaucoma).

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