Control de la miopía en niños

La prevención es la mejor arma contra la miopía

La incidencia de la miopía se estima en un 9% entre los niños de 5 a 17 años, ascendiendo a un 25% en torno a los 40 años. Aunque la alta incidencia de la miopía se asocia normalmente a los países asiáticos, donde afecta al 80 % de la población, en los países occidentales está registrándose un aumento progresivo de las tasas de incidencia que se han duplicado a lo largo del siglo XX.

Además del impacto óptico de la miopía en la visión y los costes asociados a su corrección, la miopía es un factor de riesgo de enfermedad ocular. La miopía incrementa el riesgo de padecer varias alteraciones oculares, que incluyen glaucoma, catarata, alteraciones maculares y desprendimiento de retina.

Tratamientos

  • Colirio con atropina 0.01%

El efecto del colirio de atropina al 0.01% es la medida más eficaz de las evaluadas hasta la fecha para el control de la miopía en niños.

Un importante estudio(*) publicado en “Opthalmology”, la revista de la Academia Americana de Oftalmología (AAO), ha mostrado, que la atropina en una concentración al 0,01 %, es eficaz para el control de la miopía. El estudio ha demostrado que el colirio con atropina al 0,01 % frena el avance de la miopía en un 50 % en niños de entre 6 y 12 años, respecto a no poner el tratamiento.

  • Lentes de contacto de desenfoque periférico

Diversos estudios han evaluado la relevancia del desenfoque periférico en la retina en la progresión de la miopía. En relación con este factor, se han diseñado lentes de contacto con un perfil especial para reducir tal desenfoque que han mostrado moderada eficacia para el frenar la progresión de la miopía. Son pues otra alternativa para el control de esta enfermedad

  • Ortoqueratología

El modelado corneal nocturno mediante lentes de contacto especiales también ha mostrado tener una eficacia moderada para el control de la progresión de la miopía, si bien la AAO no considera que sean una opción recomendable en niños, debido a los riesgos de infección, ya conocidos en general como un factor de complicación en las lentes de contacto, pero que se acentúa debido al porte nocturno de las mismas.